martes, 27 de mayo de 2008

Caretas, NO! Etiquetas, TAMPOCO!

Estamos acostumbrados a las etiquetas, las usábamos de niñas en nuestros cuadernos escolares y todavía -las más obsesivas- nos servimos de ellas para ordenar por vigésima vez el armario. Son útiles, qué duda cabe!!!
Ordenan, marcan, diferencian, separan, nombran, enumeran, nos dicen que esta cosa es esto pero jamás aquello, que esto es anterior a aquello otro que es su posterior, y así hasta tener todo tan claro -por nombrado- que esté perfectamente separado de lo que no sea de su rótulo.

Tanto pensaba en esto de las etiquetas, y de la necesidad que señalan algunas de llevarlas inscriptas en el cuerpo, que recordé una película de hace varios años que se llama "La letra escarlata", en la que se narra la historia de una mujer del siglo XVII que al ser acusada de adúltera es obligada a llevar una letra A cosida a sus ropas por el resto de su vida.

Ésta, es una costumbre muy común en la historia, marcar-etiquetar-señalar-separar a todo aquél que se aparte de las normas o de la moral de su época. Podemos, sin abusar, recurrir a otros ejemplos: los nazis obligaban a los judíos a usar una estrella roja que se pudiera ver a simple vista; durante muchísimo tiempo se obligó a los leprosos a llevar campanillas que anunciaran su llegada; los rosistas usaban la divisa punzó para diferenciar a sus contras; y como esos, muchos y tristes etcs.

Las etiquetas diferencian, sin dudas crean entidad, pero si esa es la idea!!!: que los diferentes, los organizados bajo ese rótulo, se asuman como diferentes al resto, un resto que se ubica en el centro del poder y que desde allí juzga y crea "la norma" que nosotras -de no revisarlo- repetimos hasta el hartazgo.

Si la homosexualidad no se hubiese considerado enfermedad, no sé si hoy existiría esa etiqueta. En algún momento, la heterosexualidad fue sinónimo de "salud" por ende lo que estuviera por fuera del rótulo, sería "perverso", "enfermo", "anormal" y por ello marcado-etiquetado-claramente diferenciado ¡no vaya a ser cosa de confundirnos y mezclarnos!. Estamos tan forramente acostumbrados a rotularnos que no nos alcanza con decir: esa mujer, preferimos el: esa rubia; siempre la diferencia, y la diferencia SIEMPRE fija un centro de poder. El que no lo sepa deberá aprenderlo.

Todo debe ser revisado, porque en sus orígenes está el germen de tanta confusión y, también, de tanto dolor; pero jamás encasillado-compartimentado (inluso podemos pensar que salimos de un closet para meternos en otro!!!), no podemos las que peleamos para que las cosas cambien repetir autómatamente los mismos e infames errores.

Ser lesbianas -si verdaderamente significa algo-, es tener una orientación sexual (TENER no SER) y ese es sólo un elemento, dentro de muchísimos, de los que colabora en la construcción de nuestra identidad.

domingo, 4 de mayo de 2008

Tranquiliza el corazón

El Tao no actúa, y así no deja nada por hacer.
Si uno entiende esto
Todas las cosas del Mundo florecen naturalmente;
Floreciendo, solo están restringidas por la Naturaleza.
La Naturaleza no tiene deseos;
Sin deseos, el corazón alcanza la tranquilidad,
Y así el Mundo en su totalidad puede permanecer en calma.

Lao Tse - Tao Te Ching