sábado, 7 de junio de 2008
martes, 27 de mayo de 2008
Caretas, NO! Etiquetas, TAMPOCO!
Estamos acostumbrados a las etiquetas, las usábamos de niñas en nuestros cuadernos escolares y todavía -las más obsesivas- nos servimos de ellas para ordenar por vigésima vez el armario. Son útiles, qué duda cabe!!!Ordenan, marcan, diferencian, separan, nombran, enumeran, nos dicen que esta cosa es esto pero jamás aquello, que esto es anterior a aquello otro que es su posterior, y así hasta tener todo tan claro -por nombrado- que esté perfectamente separado de lo que no sea de su rótulo.
Tanto pensaba en esto de las etiquetas, y de la necesidad que señalan algunas de llevarlas inscriptas en el cuerpo, que recordé una película de hace varios años que se llama "La letra escarlata", en la que se narra la historia de una mujer del siglo XVII que al ser acusada de adúltera es obligada a llevar una letra A cosida a sus ropas por el resto de su vida.
Ésta, es una costumbre muy común en la historia, marcar-etiquetar-señalar-separar a todo aquél que se aparte de las normas o de la moral de su época. Podemos, sin abusar, recurrir a otros ejemplos: los nazis obligaban a los judíos a usar una estrella roja que se pudiera ver a simple vista; durante muchísimo tiempo se obligó a los leprosos a llevar campanillas que anunciaran su llegada; los rosistas usaban la divisa punzó para diferenciar a sus contras; y como esos, muchos y tristes etcs.
Las etiquetas diferencian, sin dudas crean entidad, pero si esa es la idea!!!: que los diferentes, los organizados bajo ese rótulo, se asuman como diferentes al resto, un resto que se ubica en el centro del poder y que desde allí juzga y crea "la norma" que nosotras -de no revisarlo- repetimos hasta el hartazgo.
Si la homosexualidad no se hubiese considerado enfermedad, no sé si hoy existiría esa etiqueta. En algún momento, la heterosexualidad fue sinónimo de "salud" por ende lo que estuviera por fuera del rótulo, sería "perverso", "enfermo", "anormal" y por ello marcado-etiquetado-claramente diferenciado ¡no vaya a ser cosa de confundirnos y mezclarnos!. Estamos tan forramente acostumbrados a rotularnos que no nos alcanza con decir: esa mujer, preferimos el: esa rubia; siempre la diferencia, y la diferencia SIEMPRE fija un centro de poder. El que no lo sepa deberá aprenderlo.
Todo debe ser revisado, porque en sus orígenes está el germen de tanta confusión y, también, de tanto dolor; pero jamás encasillado-compartimentado (inluso podemos pensar que salimos de un closet para meternos en otro!!!), no podemos las que peleamos para que las cosas cambien repetir autómatamente los mismos e infames errores.
Ser lesbianas -si verdaderamente significa algo-, es tener una orientación sexual (TENER no SER) y ese es sólo un elemento, dentro de muchísimos, de los que colabora en la construcción de nuestra identidad.
domingo, 4 de mayo de 2008
Tranquiliza el corazón
El Tao no actúa, y así no deja nada por hacer.
Si uno entiende esto
Todas las cosas del Mundo florecen naturalmente;
Floreciendo, solo están restringidas por la Naturaleza.
La Naturaleza no tiene deseos;
Sin deseos, el corazón alcanza la tranquilidad,
Y así el Mundo en su totalidad puede permanecer en calma.Lao Tse - Tao Te Ching
lunes, 28 de abril de 2008
No tomemos la parte por el todo...
Corta de tiempo para responder y seguir el intercambio de opiniones, pido disculpas y apuro un post como respuesta a los comentarios de la entrada anterior.
Creo que cometemos un error al discutir nosotras en los mismos términos binarios que se imponen socialmente. Al contrario, si cambiáramos el marco desde el que miramos la realidad, nos sentiríamos -y de hecho seríamos- mucho más libres. La sexualidad, nos es la totalidad del ser humano, dentro de ella el objeto de amor que elegimos tampoco son el 100% de la identidad que nos construimos. Somos seres complejos, y creo que nos reducimos a poco si permitimos que eso que llamamos "ser lesbiana" sea el eje y el parámetro de lo que somos. ¿Se imaginan un mundo donde frente al bombardeo a Irak se hagan afirmaciones del tipo "las lesbianas están en contra del bombardeo" o "las lesbianas piden que se censure el capítulo de los simpsons que nombra a Perón dictador"????? Chicas, la discriminación positiva ES una forma progresista de discriminación.
La mejor forma de vivir en un mundo mejor, es dar por tierra con los parámetros con los que esta sociedad funciona y pensar nuevos términos que no encorseten lo que somos a partir de una de sus partes. Sino, no sólo el árbol nos tapará el bosque además -y mal que nos pese- habremos acampado a su sombra ignorantes de que tras el bosque se encuentra el paraíso.
Saludos a todas las que hicieron comentarios, y que fraternalmente intercambian opiniones.
Creo que cometemos un error al discutir nosotras en los mismos términos binarios que se imponen socialmente. Al contrario, si cambiáramos el marco desde el que miramos la realidad, nos sentiríamos -y de hecho seríamos- mucho más libres. La sexualidad, nos es la totalidad del ser humano, dentro de ella el objeto de amor que elegimos tampoco son el 100% de la identidad que nos construimos. Somos seres complejos, y creo que nos reducimos a poco si permitimos que eso que llamamos "ser lesbiana" sea el eje y el parámetro de lo que somos. ¿Se imaginan un mundo donde frente al bombardeo a Irak se hagan afirmaciones del tipo "las lesbianas están en contra del bombardeo" o "las lesbianas piden que se censure el capítulo de los simpsons que nombra a Perón dictador"????? Chicas, la discriminación positiva ES una forma progresista de discriminación.
La mejor forma de vivir en un mundo mejor, es dar por tierra con los parámetros con los que esta sociedad funciona y pensar nuevos términos que no encorseten lo que somos a partir de una de sus partes. Sino, no sólo el árbol nos tapará el bosque además -y mal que nos pese- habremos acampado a su sombra ignorantes de que tras el bosque se encuentra el paraíso.
Saludos a todas las que hicieron comentarios, y que fraternalmente intercambian opiniones.
lunes, 21 de abril de 2008
De paradojas y otras yerbas.

Entre todas las cosas rumiadas a lo largo de estos años, la clásica de mis enredos mentales, es la de establecer la explicación lógica de las cosas. En esos pantanos se han gastado demasiados segundos, hasta este mediodía en que por esas "infinitas improvabilidades" dí con un libro de matemáticas que leí embobadísima.
En él, encontré este dato que parafraseo: el metalenguaje de una preposición lógica, que aspira siempre a establecer la verdad, no admite las paradojas.
Simple, completo, tan claro que logra ser bello.
No puede existir una explicación lógica y con pretensión de verdad universal en temas tan subjetivos como el amor y la sexualidad.
Es responsabilidad de todas/os crear o establecer a diario los parámetros de un mundo política, cultural y económicamente justo. Sin embargo, la lucha más importante es la que se juega en nosotros mismos, cuando miramos al otro y vemos sin condicionamientos que es un "igual".
Pensaba en algunos post, que he leído últimamente, sobre la necesidad de salir del closet y si esa es una "preposición lógica".
Creo que no. Voy a dar el único otro ejemplo que conozco por experiencia, uno de los errores en los que caen muchos militantes de partidos políticos es terminar puteando contra los mismos a quienes defienden porque no los apoyan en sus iniciativas o porque van trás espejitos de colores. Sería algo así, como el síndrome del intelectual iluminado que porque creyó descubrir algo acusa de incultos a los que no aceptan sus postulados.
"Salir del closet" es una opción, no una verdad universal. Es mentira que "que sólo lo sepan un grupo de conocidos" conlleva lesbofobia internalizada. Más bien creo, o descreo de andar cargando carteles en la espalda, pero sobretodo no subestimo el efecto que tiene ese reducido grupo que de hecho actúa como "masa crítica".
Lo que al final inclina la balanza es el sobrepeso que primero fue "masa crítica" y no el puñado de viejas espantadas porque dos chicas se andan besando en la esquina.
Fuera de esto, celebro un mundo con libertad para todos!
sábado, 8 de marzo de 2008
Nada me han enseñado los años...
Grandinetti se traslada por la ciudad con una planta en "No te mueras sin decirme a donde vas", recuerdo esa imagen y sonrío con las semejanzas que emite mi propia imagen trasladando un pequeño felino de un lugar a otro. Tengo por costumbre el nomadismo y ahora, por esas extrañas circunstancias de la vida, el gato -uno de los animales de mayor arraigo territorial- se ha vuelto mi compañero de movimientos.En esa película el personaje trataba de inventar la máquina que hiciera en el día reales los sueños nocturnos. En eso pensaba Leopoldo, de eso le conversaba a la plantita.
Al fin, las imagenes superpuestas piden lo mismo: que los sueños nos rescaten.
Soriano le hizo decir a un personaje "es en los sueños donde alguna vez somos felices", hace diez años no lo creí, hoy con mucho más pesimismo encima, mi voluntariosa tozudez pelea porque un poco de felicidad venga a este reino.
martes, 26 de febrero de 2008
Un año más.
Restan pocos días para mi 31 cumpleaños y quizás sea por considerar que el trecho recorrido empieza a ser considerable o por pura necesidad de poner palabras un poco más precisas a tanto murmullo interno, lo cierto es que me vinieron estas ganas de escritura, de grito resistido, este deseo de pintar paredes y decir.Un cumpleaños es también un sacudón, así sea que lo usemos para mirar los rincones menos iluminados o para ignorar decididamente nuestra lista de haberes, es de esos momentos en que sostenernos la mirada en el espejo se enlaza con algún guiño a la que está ahí esperando.
Y claro, decirle algo a ese rostro siempre es un difícil duelo.
Me reconcozco más vieja, hay un par de canas y de arrugas que se me cuelan y me delatan, pero claro también me delata creer que por tener un año más tengo algo sustancial que decirle a ese rostro que se me ríe.
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